
Alquiler de barco
en San Sebastián.
Salidas privadas con patrón por la costa de Gipuzkoa: la bahía de La Concha, la isla de Santa Clara, los acantilados de Jaizkibel y el cabo Higuer. Zarpamos del puerto de Hondarribia, a 20 minutos de Donostia.
¿Por qué salimos de Hondarribia y no de Donostia?
Porque el puerto de Donostia es pequeño, antiguo y está pensado para embarcaciones menores: un velero de 14 o 23 metros no tiene sitio allí, y la bocana queda expuesta con mar del norte.
Hondarribia, en cambio, está en la desembocadura del Bidasoa, resguardada, con calado suficiente y acceso directo al Cantábrico sin esperar marea. Es el puerto desde el que se sale de verdad.
Y está a 20 minutos en coche de Donostia por la A-8, o a 35 en el autobús E21 de Lurraldebus desde el centro. El aeropuerto de San Sebastián está literalmente en Hondarribia, a cinco minutos del pantalán.
Qué se ve desde el agua.
La costa entre Hondarribia y San Sebastián es una de las más verticales del Cantábrico. Desde el mar se entiende de otra manera.
Cabo Higuer
El faro que marca la frontera. Roca, corriente y aves marinas — el primer punto que se dobla al salir del Bidasoa.
Acantilados de Jaizkibel
Ocho kilómetros de pared de arenisca cayendo al Cantábrico, sin un solo edificio. Desde tierra apenas se intuyen; desde el mar son otra cosa.
Pasaia
Una bocana estrecha entre dos montes que se abre a un puerto natural escondido. Uno de los accesos más espectaculares de la costa vasca.
La Concha y Santa Clara
La bahía de Donostia vista desde fuera, con la isla de Santa Clara a un lado y el Igeldo y el Urgull cerrando el marco. La postal, desde el ángulo que casi nadie tiene.
Tres formas de salir.
Salida de día con patrón
Barco entero para tu grupo, con patrón y tripulación. Tú eliges el rumbo: La Concha, Jaizkibel o cruzar a San Juan de Luz.
Curso de vela
Formación práctica ISSA en español o inglés, desde iniciación hasta millas de altura. La bahía de Txingudi es un aula excelente.
Travesía de altura
Etapas reales por el golfo de Vizcaya y la subida al norte. Navegas como tripulante, con guardias y noches en el mar.
La ventana del Cantábrico.
De mayo a octubre el Cantábrico da sus mejores días: viento térmico del noroeste por la tarde, mar manejable y luz hasta tarde. Julio y agosto son los meses de más demanda — y también los de la Semana Grande y la regata de traineras, cuando la bahía se llena. Junio y septiembre suelen ser la mejor combinación de tiempo y tranquilidad.
Fuera de temporada seguimos navegando: el Cantábrico en invierno es serio, y para quien busca millas de verdad es cuando más se aprende.
Se navega en español.
El patrón y la tripulación son hispanohablantes. Toda la formación, la seguridad y las maniobras se explican en español — o en inglés si lo prefieres. En una costa donde casi toda la oferta náutica funciona en euskera, castellano y francés a partes iguales, esto no es un detalle: entender la primera vez que alguien te dice qué hacer con una escota es seguridad.
El barco está a 20 minutos
de La Concha.
Dinos qué día tienes en mente y cuántos sois. Te decimos qué es posible con la previsión de esa semana — y si no lo es, te lo decimos también.
